
El Valencia CF a dos jornadas de terminar el campeonato de Liga ya puede darlo por concluido. Las victorias de Real Madrid y FC Barcelona imposibilitan que el Valencia pueda , en las dos fechas que restan, ganar la Liga e incluso es ya matemáticamente imposible alcanzar la segunda plaza que garantiza la clasificación para la Champions League sin pasar por el purgatorio de la fase previa. De forma que, a diferencia de la temporada pasada en la que se viajó en la última jornada a Pamplona con opciones de ser segundos, los últimos dos partidos no sirven absolutamente para nada. Pero esta es , evidentemente, una lectura catastrofista de lo acontecido en la última jornada de liga. Es, sin ningún lugar a dudas, un análisis de los que “no suman” porque lo que verdaderamente suma es deducir que la derrota del Zaragoza a pies del Sevilla clasifica matemáticamente al Valencia para disputar la Fase Previa que dará paso a la Liga de Campeones. Lo que verdaderamente suma es valorarlo como una gran gesta habida cuenta de la cantidad de lesiones que el equipo ha sufrido en la presente campaña; Lesiones que se han producido por un mal fario caído del cielo y NUNCA por el deficiente trabajo del cuerpo técnico.
No acabo de entender que, ante tamaña heroicidad, haya quien cuestione al entrenador del Valencia CF. Es más, no entiendo cómo esta misma noche el valencianismo no se ha lanzado a las calles a festejar ese “OBJETIVO CUMPLIDO” peluca en ristre. Y es que… el aficionado del Valencia es de una crueldad inhumana. Aún se puede luchar por ser terceros y así igualar la clasificación del año pasado lo cual, con Morientes para sustituir a Mista, la incorporación de David Silva y con Joaquín corriendo la banda que corría Rufete, es como para alquilar de nuevo el autobús cabriolet y darse un buen paseo triunfal por la ciudad de Valencia aprovechando que las próximas semanas sirven de bien poco.
Porque hubo decepciones, sí las hubo. Pero estas se produjeron por culpa de: las lesiones, y de los periodistas que no suman, de Francesco Tavano, de la niebla , del viento, de las salidas nocturnas de algunos jugadores (las de otros son merecidas), del horario de algún partido, de Mejuto “¡Bah… Mejuto!”, del cuerpo médico, de los fallos de concentración de algún jugador, del calentamiento global, del precio del barril de petróleo, del cambio climático, de la Operación Malaya, de la Operación Triunfo, del índice Nikkei, de la Guerra de Irak, de la burbuja inmobiliaria, de la tristeza del naranjo, del empedrao y por encima de todo… por culpa de ese personaje demoníaco llamado Amedeo Carboni.
Pero eso es agua pasada. Afortunadamente, el trabajo bien hecho de los que “suman” ha sido suficiente para contrarrestar las fuerzas del mal y alcanzar el ambicioso objetivo de quedar cuartos o, si el Sevilla pierde sus dos partidos y el VCF los gana… ,¡TERCEROS!. Todo un sueño.
No acabo de entender que, ante tamaña heroicidad, haya quien cuestione al entrenador del Valencia CF. Es más, no entiendo cómo esta misma noche el valencianismo no se ha lanzado a las calles a festejar ese “OBJETIVO CUMPLIDO” peluca en ristre. Y es que… el aficionado del Valencia es de una crueldad inhumana. Aún se puede luchar por ser terceros y así igualar la clasificación del año pasado lo cual, con Morientes para sustituir a Mista, la incorporación de David Silva y con Joaquín corriendo la banda que corría Rufete, es como para alquilar de nuevo el autobús cabriolet y darse un buen paseo triunfal por la ciudad de Valencia aprovechando que las próximas semanas sirven de bien poco.
Porque hubo decepciones, sí las hubo. Pero estas se produjeron por culpa de: las lesiones, y de los periodistas que no suman, de Francesco Tavano, de la niebla , del viento, de las salidas nocturnas de algunos jugadores (las de otros son merecidas), del horario de algún partido, de Mejuto “¡Bah… Mejuto!”, del cuerpo médico, de los fallos de concentración de algún jugador, del calentamiento global, del precio del barril de petróleo, del cambio climático, de la Operación Malaya, de la Operación Triunfo, del índice Nikkei, de la Guerra de Irak, de la burbuja inmobiliaria, de la tristeza del naranjo, del empedrao y por encima de todo… por culpa de ese personaje demoníaco llamado Amedeo Carboni.
Pero eso es agua pasada. Afortunadamente, el trabajo bien hecho de los que “suman” ha sido suficiente para contrarrestar las fuerzas del mal y alcanzar el ambicioso objetivo de quedar cuartos o, si el Sevilla pierde sus dos partidos y el VCF los gana… ,¡TERCEROS!. Todo un sueño.